La actividad integró ejercicios simbólicos como la mándala, la entrega de hierbas con intención y la construcción de una cadena de fortalezas, priorizando la elaboración emocional del daño y la reconstrucción del tejido social.
Neiva, Huila. En el marco de la conmemoración del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, la Fundación FUNIPSI desarrolló el pasado 14 de abril una jornada de construcción de iniciativas de reparación colectiva y asesoría jurídica, con víctimas vinculadas a los macrocasos 01 y 07 de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
El encuentro se caracterizó por un enfoque profundamente psicosocial, orientado a generar condiciones de seguridad emocional, reconocimiento del daño y fortalecimiento de capacidades individuales y colectivas. Desde el inicio, el equipo psicosocial implementó un espacio de armonización que permitió a las y los participantes disponerse corporal y emocionalmente para la jornada.
En el centro del espacio fue ubicada una mándala como elemento simbólico de encuentro. A partir de ejercicios de respiración y estiramiento, las víctimas fueron invitadas a liberar tensiones y concentrar su atención en este punto central. Posteriormente, cada participante recibió un conjunto de hierbas y flores, que entregó a la mándala con una intención personal, en un acto simbólico de conexión, memoria y resignificación de sus experiencias.
Como parte del proceso de fortalecimiento colectivo, se desarrolló la dinámica denominada “cadena de fortalezas”, en la que cada persona identificó y escribió una capacidad o recurso que le ha permitido afrontar las adversidades. Estas fortalezas fueron unidas en una sola cadena, representando la construcción de apoyo mutuo y la consolidación de una red simbólica de resiliencia entre las víctimas.
En articulación con estos ejercicios, se llevó a cabo el componente psicosocial de caracterización del daño, en el que se abordaron las múltiples afectaciones derivadas del conflicto armado, reconociendo sus dimensiones emocionales, familiares, sociales y territoriales. Este espacio permitió comprender el daño como un proceso dinámico, con impactos que se extienden en el tiempo y que inciden en el proyecto de vida y en las relaciones comunitarias.
A partir de esta comprensión, las y los participantes avanzaron en la construcción de iniciativas de reparación colectiva mediante mesas de trabajo, formulando propuestas orientadas a la reconstrucción del tejido social desde sus propias experiencias y necesidades. Este proceso estuvo acompañado por orientación jurídica sobre medidas de reparación simbólica y restaurativa en el marco de la JEP.
La jornada finalizó con un acto conmemorativo, en el que las y los asistentes, ubicados alrededor de la mándala, encendieron luces simbólicas y realizaron un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del conflicto armado, integrando la memoria con un ejercicio de reconocimiento colectivo.
Este tipo de espacios reafirman la importancia del acompañamiento psicosocial en los procesos de reparación, al facilitar no solo la identificación del daño, sino también su elaboración emocional y la construcción de nuevas narrativas basadas en la resiliencia, la dignidad y la reconstrucción comunitaria.
