Una alcancía de cerámica se rompe en pedazos. Dentro de ella quedan guardados compromisos, decisiones y reflexiones construidas durante varias sesiones. Después, comienza el reto: volver a unirla.
La escena hace parte de “R-construyendo”, una de las técnicas que actualmente desarrolla FUNIPSI en el marco del nuevo contrato de colaboración del Programa de Justicia Juvenil Restaurativa suscrito con la Gobernación del Huila; con adolescentes y jóvenes vinculados al Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes, tanto sancionados como participantes mediante principio de oportunidad.
Durante varias sesiones, cada joven interviene artísticamente una alcancía y deposita en su interior compromisos relacionados con su proceso y consigo mismo. Al final, la pieza se rompe y se reconstruye. No vuelve a quedar igual. Y justamente allí está el sentido del ejercicio: comprender que algunas acciones generan daños que no pueden borrarse, pero frente a los cuales sí es posible reconocer lo ocurrido, asumir responsabilidades y construir algo diferente.
En esta nueva etapa del programa, los avances empiezan a hacerse visibles. Jóvenes que al inicio centraban su mirada únicamente en las consecuencias que el proceso judicial había tenido para ellos han comenzado a reconocer que las conductas cometidas constituyen delitos y que detrás de ellas existen personas que fueron afectadas, en algunos casos de manera profunda e incluso irreparable.
Al mismo tiempo, las víctimas han venido ocupando un lugar cada vez más importante dentro del proceso. Han encontrado espacios para hablar sobre lo ocurrido, expresar sus afectaciones, plantear sus necesidades y recuperar una voz que muchas veces queda relegada dentro del trámite judicial. En la justicia restaurativa, escuchar a la víctima no es un elemento secundario: es parte esencial de la construcción de una respuesta frente al daño.
El trabajo también ha salido de las salas de intervención. El equipo interdisciplinario ha fortalecido la articulación con las autoridades del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes para identificar nuevos casos que puedan ingresar al programa y compartir los avances alcanzados con quienes ya participan en los procesos restaurativos.
Así, detrás de cada sesión comienza a aparecer algo que no siempre puede medirse únicamente en cifras: jóvenes que empiezan a mirar sus acciones desde el lugar de quien fue afectado, víctimas que recuperan protagonismo y compromisos que buscan convertirse en decisiones reales de no repetición.
Como ocurre con la cerámica de “R-construyendo”, las marcas de lo sucedido no desaparecen. Pero el proceso demuestra que reconocerlas puede ser el primer paso para construir una historia distinta.


